viernes, 25 de enero de 2013

La EPA demuestra que las políticas de recorte y la reforma laboral aceleran la destrucción de empleo y ahondan en la recesión

La EPA demuestra que las políticas de recorte y la reforma laboral aceleran la destrucción de empleo y ahondan en la recesión
No se debe alargar la decisión sobre la continuidad del Plan PREPARA, hay que proteger a las personas

UGT.- jueves, 24 de enero de 2013
La política económica del Gobierno está llevando a España a una situación insostenible. Los datos de la EPA demuestran que las políticas de recorte y la reforma laboral, están acelerando la destrucción de empleo y ahondan en la recesión (tras un año de reforma laboral, hay 850.000 ocupados menos y se han empeorado las condiciones laborales de los trabajadores). No se puede abandonar a los que han perdido su puesto de trabajo y, por el continuo empeoramiento de la situación económica no pueden encontrar un empleo. En este sentido, UGT considera que no se debe alargar la decisión de la continuidad del Plan Prepara. El sindicato desmiente que la política económica que defiende el Gobierno sea la única posible, por el contrario pide priorizar el empleo y el crecimiento, frente a la lucha contra el déficit. El sindicato aboga por un plan de empleo en el que participen todos los poderes, estatal, autonómico y local, así como todos los interlocutores sociales para evitar la destrucción de más puestos de trabajo y buscar nuevas posibilidades de creación de empleo.
La Encuesta de Población Activa, del INE, recoge un aumento de 187.300 parados (un 3,2%) en el cuarto trimestre de 2012 respecto al trimestre anterior, lo que eleva el total de desempleados hasta los 5.965.400. Esto, unido a la caída de la población activa, sitúa la tasa de paro en el 26%, lo que significa un aumento de 1 punto respecto al tercer trimestre de 2012, y 3,2 puntos por encima de la recogida hace un año. Además, la población ocupada cae en 363.200 personas, lo que supone un descenso del 2,1% respecto al trimestre anterior y de un 4,8% frente al cuarto trimestre de 2011.
Se recoge por primera vez un importante descenso de la población activa, que disminuye en 176.000 personas. Respecto al trimestre anterior, la disminución se produce en ambos sexos: 160.800 hombres activos menos (un 1,3%), y un ligero descenso de la población femenina (15.200 mujeres activas menos, un 0,1%). En la comparación con el año anterior, se mantiene la tendencia de caída de la población activa masculina (un 1,9%) y un leve aumento de la femenina (un 0,7%).
La destrucción de empleo se contrasta con la evolución del número de ocupados, que cae en un 2,1% respecto al tercer trimestre de 2012, siendo la caída en términos interanuales de un 4,8%. Esto no hace sino confirmar, una vez más, los destructivos efectos de la reforma laboral, a los que se suman las continuas y equivocadas políticas de recorte de gastos y reducción del déficit público. En este cuarto trimestre del año y a pesar de lo pretendido con la reforma laboral, no hay creación de empleo indefinido, sino todo lo contrario, pues de nuevo se reduce el número de asalariados indefinidos, en 91.100 con respecto al trimestre anterior. Y ni siquiera la campaña navideña ha creado empleo temporal: hay 216.600 temporales menos que el trimestre anterior, un 6,3% menos. En términos interanuales, hay un 3,6% de asalariados indefinidos menos y un 13,5% de temporales menos.
Frente al trimestre anterior, desciende el número de ocupados a tiempo completo (en un 3,2%), aumentando, por el contrario, el empleo a tiempo parcial en 110.200, todas, mujeres (119.300 mujeres más a tiempo parcial, por una reducción de 9.100 en el caso de los hombres).
Por sectores, la mayor destrucción de empleo, en términos relativos, se concentra en la construcción (con un 5,5% de ocupados menos que en el tercer trimestre), seguida de la industria (con una caída del 2,4%) y los servicios (con un 2,3% menos de ocupados). La agricultura recupera un 8,8% de ocupados (aunque en términos interanuales recoge una caída del 3%).
Con todos estos datos, el número de desempleados aumenta en 187.300 personas, lo que sitúa la tasa de desempleo en el 26%. En este trimestre el número de desempleados se reduce entre los jóvenes, como es habitual en el cuarto trimestre (por el inicio del curso escolar), en un 4,1%, aunque en la comparación interanual aumenta en un 5,2%. Ha aumentado el número de desempleadas (116.300 más que el trimestre anterior) en mayor medida que el de desempleados hombres (71.100 más). Esto hace que la tasa de paro femenina (26,6%) vuelva a superar a la masculina (25,6%). La tasa de paro juvenil se eleva al 55,1% de la población activa de los menores de 25 años.
Entre los extranjeros se produce una disminución del número de desempleados hombres (de un 0,1%), en buena medida por el abandono del mercado de trabajo español (cae la población activa extranjera, especialmente la masculina) y un repunte del desempleo entre las mujeres extranjeras (del 7,8% respecto al trimestre anterior).
La duración de la recesión hace que la tasa de paro de larga duración se eleve hasta el 14,3% de la población activa, la más alta desde que hay datos EPA (año 1987). Más de la mitad de los desempleados (el 55%) lleva más de un año en esa situación. Y el panorama es aún más grave si se distingue entre los parados de muy larga duración (más de 2 años sin encontrar empleo) y los que llevan entre 1 y 2 años en esa situación: hace año y medio que son más los parados que llevan más de dos años buscando empleo (1.924.100 personas) que los que llevan entre uno y dos años (1.356.300 personas)
Hay, además, 1.833.700 hogares donde todos sus miembros en activo se encuentran en desempleo, un 16,4% más que hace un año.
Conclusiones
Seguimos destruyendo empleo (público, hay 218.900 asalariados menos que hace un año en este sector, y privado, donde hay 684.800 asalariados menos), a un ritmo más elevado debido a la recaída incesante de la actividad económica (como avanza el Banco de España, en 2012 podría haber caído el PIB un 1,3% en términos interanuales). La reforma laboral no sólo destruye empleo (850.400 ocupados menos que hace un año), sino que empeora las condiciones para los que no ven destruido su puesto de trabajo, pero sí modificado (reducción o suspensión).
Los datos que arroja la EPA reflejan que la situación es ya insostenible. No se puede abandonar a los que han perdido su puesto de trabajo y, por el continuo empeoramiento de la situación económica, no pueden encontrar un empleo. Alargar inútilmente la decisión de la prórroga del Plan Prepara en un contexto de destrucción de empleo, de aumento del paro de larga duración y con el 14,1% de los hogares con activos donde todos sus miembros están en paro, es una inmoralidad.
Los espejismos que reflejan la reducción de la prima de riesgo y las aparentes mejoras que el Gobierno señala no hacen sino alargar la agonía de la crisis, porque lo que hace falta es centrar los objetivos políticos en la recuperación económica, del empleo y una mayor cohesión social.
Una vez más queda patente que las políticas de recorte de gasto, si no van acompañadas de estímulo al crecimiento y la creación de empleo, no cumplen siquiera con los objetivos de reducción del déficit para las que supuestamente se implementan. Además, no se puede esperar crecer y salir de la crisis desde la profundización de los desequilibrios y desigualdades.
No aceptamos que el desempleo, la rebaja salarial generalizada, el empobrecimiento masivo, la exclusión social o la eliminación de servicios públicos sea la única política posible frente a la crisis, porque no lo es.
No aceptamos que reformas laborales como las impuestas sirvan para destruir más empleos y derechos. Porque no son las modificaciones legislativas las que crean empleo, sino la actividad económica. Con políticas de empleo se puede potenciar la creación de empleo en determinados colectivos más desfavorecidos o con mayores dificultades de inserción o de reincorporación al mercado de trabajo. Pero de una reforma que recorta derechos, facilita el despido, utiliza nuevos formatos de contratación precaria y trata de apartar a los protagonistas de la negociación colectiva, no se podía esperar que cortara la destrucción de empleo ni generara nuevos puestos de trabajo, como así ha sido.
Es necesario, por tanto, cambiar el rumbo de las políticas: no recortar, sino impulsar la contratación y el empleo, lanzando un plan de empleo en el que participen todos los poderes, estatal, autonómico y local, así como todos los interlocutores sociales. Un plan de estímulo a la creación de empleo allá donde haya más posibilidades de futuro, buscando los nichos o yacimientos de empleo, en sectores de la economía verde, en sectores con proyección tecnológica, en sectores, en definitiva, donde sea posible crecer de forma sostenida y equilibrada, con mayor valor añadido.
Hay alternativa si se cambia el objetivo de la política económica: no tiene sentido seguir afirmando que esta es la única política posible porque no es cierto. Hay alternativa porque lo que hay que hacer es proteger a los que se han visto más perjudicados por la larga crisis que atravesamos y que cada vez se encuentran con mayores dificultades para reincorporarse al mercado de trabajo; hay que hacer políticas que favorezcan el mantenimiento y la creación de tejido industrial en sectores de mayor aportación de valor añadido y con mayores posibilidades de crecimiento duradero y sostenido; y hay que procurar que los jóvenes tengan oportunidades, porque son el capital de futuro más valioso que tenemos; y hay que valorar la experiencia y el saber hacer de los trabajadores que ahora no tienen oportunidades, porque son el capital actual que tenemos tan desaprovechado. Estos son los objetivos que hay que lograr, antes que la reducción del déficit y el abismo al que nos lleva.

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